Limpieza de primavera

Sí, toda­vía no es pri­ma­vera, pero gra­cias al cam­bio cli­má­tico vamos a morir todos y ya parece que lo sea. Des­pués de un parón lar­guí­simo y una elip­sis que incluye el ata­que de unos hac­kers rusos (chú­pate esa, Roth­fuss), tengo gran­des pla­nes para escri­bir regu­lar­mente por aquí. El pri­mer paso del plan fue darle un lavado de cara a la plan­ti­lla del blog, que es algo en lo que segui­mos tra­ba­jando y que es posi­ble que no sea la defi­ni­tiva, que no he encon­trado una cabe­cera que me con­venza. Ade­más soy muy tiquis­mi­quis con la tipo­gra­fía, esa es otra cosa que puede que cam­bie, aun­que ahora tengo letras capi­tu­la­res, que siem­pre me han gus­tado. Y tengo que actua­li­zar las imá­ge­nes des­ta­ca­das de la mayo­ría de las entra­das y pági­nas, por­que están ajus­ta­das a las dimen­sio­nes de la plan­ti­lla anti­gua y en esta se ven dema­siado peque­ñas.

Tam­bién tengo pen­sado mon­tar un bole­tín de correo men­sual, que tiene su espa­cio en la nueva por­tada pero que aún no está activo. He estado mirando dis­tin­tas opcio­nes para hacerlo y creo que la que más me con­vence es Tiny Let­ter, por­que es la más sim­ple, pero pri­mero tengo que poner al día la polí­tica de pri­va­ci­dad y ajus­tar todos los deta­lles. Ya avi­saré por aquí y en Twit­ter cuando esté listo.

Tengo la mala cos­tum­bre de escri­bir borra­do­res que luego no llego a publi­car, así que otro de esos pasos del plan de doce que ter­mina con «Com­pleta domi­na­ción mun­dial» es ir dán­do­les salida poco a poco y no dejarlo todo para Twit­ter, que los hilos lle­gan hasta donde lle­gan.

Creo que esta racha de «pero si tengo un blog, por qué no lo uso» va a durar más tiempo que la última. Ver cómo Tumblr se dis­para en el pie (otra vez, aun­que parece que esta es la defi­ni­tiva) me ha hecho pen­sar mucho en que es mejor no dejar tus cosas en manos de mega­cor­po­ra­cio­nes sin alma, que al final te la lían. Y pre­fiero que lo que escribo quede entre ser­vi­dora, mis ama­bles lec­to­res y mi pro­vee­dor de hos­ting, que es el orden natu­ral de las cosas.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *