Cuentos

Erinnis

La carretera partía el bosque en dos y se extendía hasta más allá de la noche, hacia el horizonte, hasta clavarse muy dentro de la luna. En el cielo las nubes se disfrazaban de Vía Láctea y, debajo, los árboles parecían manos alzadas, suplicando desde las orillas de asfalto. Las tres sombras rojas que parecían mujeres llevaban recorriendo carreteras como esa más tiempo del que podían recordar, quizá desde antes de los tiempos. Ciertamente, desde …

La ceja

Neer sacudió la cabeza. —No me lo creo —dijo. —Que sí —dijo Leb—, que te digo que le vi levantar una ceja. —Imposible —respondió el otro niño, mientras cruzaba los brazos y negaba con la cabeza. Era demasiado increíble. Y Leb ya le había engañado otras veces. Se lo había dicho su madre, no me gusta ese Leb, tiene demasiada imaginación y tú eres demasiado crédulo—. Eres un mentiroso y eso es una mentira cochina. El Hieratos no …