El humor en los tiempos del pollo de goma

Pues, por supuesto, todo empezó con un chiste.

El boom de las antologías de relatos escritos por mujeres es lo mejor que le ha pasado a nuestro género fantástico en toda su historia. Punto, ahí no tengo nada más que añadir. Lo que no es ninguna novedad es que soy bastante crítica con la convención en la que se ha caído para titularlas. «Adjetivos en femenino. Una antología», es algo que ya me parecía confuso cuando se empezó a hacer y que ahora, que hasta tenemos dos libros de diferentes editoriales, con distinto enfoque pero que se llaman igual, creo que es hora de plantearse otras opciones a la hora de elegir los nombres.

A lo que iba, escribí el tweet de ahí arriba como respuesta a otro en el que se enumeraban todas las convocatorias con títulos, porque no sé quedarme callada. Como los mejores chistes, sólo era broma en parte, porque llevaba tiempo dándole vueltas la idea de hacer algo así.

La respuesta en Twitter fue espectacular. Antes de media hora tenía a la gente de Cerbero diciendo por la otra línea que, si iba en serio, ellos se encargaban de editarla. Para su pregunta de si tenía a alguien pensado para que fuera co-seleccionadora mi primera opción fue Almijara Barbero que, en mi opinión, es la persona más graciosa que escribe género fantástico por aquí. ¡Y la tía va y dice que sí!

Todo esto fue en octubre, pero hasta el 28 de diciembre no anunciamos las bases oficialmente, que en la editorial se toman el hype muy en serio y no nos dejaron contarlo antes. Podéis consultar el texto completo en su web. Incluye un mensaje de las seleccionadoras que, sólo con lo que nos reímos nosotras mientras lo escribíamos, hace que la convocatoria ya merezca la pena para mí.

El cachondeo con los títulos es intencionado, por cierto. Antes de hablar con la editorial, Almijara y yo preparamos una lista de posibles títulos para la antología, algunos en serio y otros de coña. La mayoría de los que han ido saliendo para promocionar la convocatoria estaban en esa lista inicial, incluyendo el famoso «Sopa de pollo de goma para el alma», que es tan popular que va a volver para mordernos en el culo cuando anunciemos el de verdad (la única condición que pusimos antes de empezar es que no va a terminar en -adas).

 

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