Cartografía fantástica (II): Escala

Los mapas han de apor­tar algo a la his­to­ria a la que acom­pa­ñan. Da igual que sean boni­tos o no, tie­nen que dar infor­ma­ción útil a tus lec­to­res. Y la infor­ma­ción más impor­tante que con­tiene un mapa es el tamaño del lugar que repre­senta. Eso es justo lo que hace la escala. Cuando se trata de mapas del mundo real más o menos tene­mos una idea del tamaño de los terri­to­rios que des­cri­ben (que no siem­pre es correcta; algu­nas pro­yec­cio­nes car­to­grá­fi­cas tie­nen pro­ble­mas de dis­tor­sión que sobre­rre­pre­sen­tan unos paí­ses y mini­mi­zan otros, pero eso lo dejo para otro día). La escala siem­pre viene bien, pero no es impres­cin­di­ble por­que ya nos hemos encon­trado antes mapas de la Tie­rra y sabe­mos que Aus­tra­lia es más grande que Menorca. Reco­no­ce­mos las for­mas de los con­ti­nen­tes por­que las hemos visto desde antes de poner el pie en un cole­gio.

Con los mapas ima­gi­na­rios esta ven­taja se esfuma. Sin refe­ren­cias cla­ras es impo­si­ble saber si eso que tie­nes delante es el mapa­mundi de un pla­neta entero o si es del tamaño de Mur­cia, por ejem­plo.

¿Y qué pasa si no pones escala? Pues que es muy fácil que ten­gas pro­ble­mas de escala, valga la rebuz­nan­cia. Me explico. Hay for­mas de hacerse una idea apro­xi­mada del tamaño del esce­na­rio en el que se desa­rro­lla una his­to­ria sin tener el mapa delante, como las des­crip­cio­nes y la cro­no­lo­gía interna, o el tiempo que tar­dan los per­so­na­jes en lle­gar de un punto a otro. O la velo­ci­dad a la que vuela un grajo desde Fres­qui­lan­dia, en el norte, hasta Punta Chan­cleta, en el sur, para anun­ciar que hace un frío del carajo.

(Es una noti­cia impor­tante y el pobre grajo hace todo lo que puede, ¿vale?).

Como digo, según lees, vas echando cuen­tas. Tie­nes un mapa pre­cioso, sin escala pero con unas líneas de costa muy foto­gé­ni­cas y con todos los extras: las Mon­ta­ñas de la Locura, las Cié­na­gas de la Per­di­ción, el Desierto de los Sudo­res, etc. Ade­más se ven otras cua­tro o cinco cor­di­lle­ras inter­mi­na­bles que se cru­zan entre sí y dos o tres ríos con pinta de Ama­zo­nas. Pero con las pis­tas en el texto te sale que el mapa sí que era del tamaño de Mur­cia, des­pués de todo.

Que Mur­cia es muy her­mosa, ojo, pero no le cabe den­tro tanta geo­gra­fía.

Y tu mapa tiene un pro­blema serio de escala. Lo con­tra­rio tam­bién ocu­rre, claro, pasarse de fre­nada y tener a tus per­so­na­jes vagando por un terri­to­rio impo­si­ble­mente grande, sin tener en cuenta los meses que se van a pasar de viaje y todos los pro­ble­mas de logís­tica aso­cia­dos. Y la épica tam­poco depende de la escala, pero hay que bus­car un equi­li­brio entre las dos situa­cio­nes. Por eso es impor­tante un mapa bien hecho, que pri­mero va a bene­fi­ciar a quien escribe. Aco­tar el espa­cio te aho­rra pro­ble­mas a la larga. Y en esta fase da igual que el mapa sea un boceto en una ser­vi­lleta.

TIPOS DE ESCALAS

La escala de un mapa es la pro­por­ción que existe entre las dis­tan­cias repre­sen­ta­das en él y las dis­tan­cias que hay sobre el terreno en el mundo real. En un mapa ideal que fuese igual de grande que su terri­to­rio (una idea estu­penda para usar en fic­ción, por cierto) la escala sería de 1:1. Un mapa más mane­ja­ble que fuese la mitad de grande que el terreno que des­cribe ten­dría una escala de 1:2. En un mapa cien veces más pequeño la escala sería de 1:100 y así suce­si­va­mente. En la prác­tica, esas esca­las son poco úti­les, la dife­ren­cia suele ser bas­tante más grande. Para que os hagáis una idea, los mapas esco­la­res de la penín­sula ibé­rica sue­len estar hechos a una escala de 1:1.500.000.

Las esca­las numé­ri­cas tam­bién se pue­den poner en forma de frac­ción: 1/10.000, pero la nota­ción con los dos pun­tos es más corriente.

En el fondo, se escri­ben así para no tener que andar com­pli­cán­dote la vida con deci­ma­les, por­que todas las esca­las car­to­grá­fi­cas son de reduc­ción. Así que cuanto más grande sea el número des­pués de los dos pun­tos, menor es la escala. Un mapa a gran escala repre­senta un terri­to­rio pequeño con mucho deta­lle y un mapa a pequeña escala des­cribe un terri­to­rio enorme pero con pocos deta­lles. Sí, es un lío.

Este tipo de esca­las no suele lle­var uni­da­des por­que pue­des ele­gir la medida que quie­ras, siem­pre que la pro­por­ción se man­tenga. Un cen­tí­me­tro en un mapa a escala 1:100.000 corres­ponde a cien mil cen­tí­me­tros en la reali­dad (o un kiló­me­tro, para la gente de letras). Un milí­me­tro en el mismo mapa serían cien metros en la reali­dad.

Las esca­las numé­ri­cas son bas­tante moder­nas, de todos modos. Se pue­den usar sin pro­ble­mas para mapas de cien­cia fic­ción o de fan­ta­sía ambien­tada en el pre­sente, pero resul­tan un pelín anacró­ni­cas en his­to­rias pseu­do­me­die­va­les, por men­cio­nar alguna. En esos casos, creo que es mejor uti­li­zar una escala grá­fica, que es la que solían usar los mapas anti­guos. (O poner las dos a la vez, que tam­poco pasa nada).

Con el mapa de antes, el de la escala numé­rica de 1:100.000, basta con dibu­jar una línea de un cen­tí­me­tro de largo y poner debajo «1 km». O una línea que mida diez cen­tí­me­tros y des­pués indi­car que son diez kiló­me­tros, lo que quede mejor. Luego se puede ador­nar todo lo que quie­ras, o aña­dir varias esca­las grá­fi­cas con medi­das de lon­gi­tud dis­tin­tas: millas y kiló­me­tros, por ejem­plo. En los mapas anti­guos solían poner varias uni­da­des en la misma escala grá­fica por­que no había un sis­tema métrico uni­fi­cado. Y, como habla­mos de mapas fan­tás­ti­cos, pue­den ser total­mente inven­ta­das, claro.

Aquí lo impor­tante es recor­dar que con las esca­las grá­fi­cas siem­pre tie­nes que espe­ci­fi­car qué uni­dad de medida estás usando o no sir­ven para nada. Como ejem­plo de esto siem­pre pongo el mapa de Sty­ria que sale en La mejor ven­ganza, de Joe Aber­crom­bie. Se pasó años echando pes­tes de los mapas, diciendo que esta­ban muy bien como mate­rial de apoyo para auto­res, pero que era mejor no publi­car­los y, cuando deci­dió rom­per esa regla y sacar el pri­mero, hizo esto. Toda­vía no tengo muy claro si es por inope­ran­cia o si es un tro­leo nivel dios. ¿Qué nari­ces es eso, Joe? Da igual que pon­gas el com­pás todo chulo si fal­tan las uni­da­des.

Una ter­cera forma de seña­lar el tamaño que tiene un mapa es usar un marco que indi­que los gra­dos de lati­tud y lon­gi­tud. En un pla­neta que tenga el mismo tamaño que la Tie­rra, cada grado de lon­gi­tud, o de lati­tud sobre el Ecua­dor, va a medir unos 111,11 kiló­me­tros. Los gra­dos de lati­tud van hacién­dose más cor­tos según te acer­cas a los polos, por­que la Tie­rra es bási­ca­mente una esfera (esto es lo que genera la dis­tor­sión en los mapas de la que hablaba al prin­ci­pio), pero sir­ven para tener una idea apro­xi­mada de las dis­tan­cias.

Así que ese borde cua­dri­cu­lado que rodea a muchos mapas no está de adorno (como en el mapa de arriba, ¿eh, Joe?), sirve para indi­car coor­de­na­das y tamaño. Se puede aña­dir sin pro­ble­mas a mapas fan­tás­ti­cos para dar toda­vía más infor­ma­ción sobre tu mundo. No ten­gas miedo de ponerlo, así se podrá saber de un vis­tazo si tu país ima­gi­na­rio está muy al norte o muy al sur, por ejem­plo, algo impor­tante para cono­cer el clima o las horas de luz que va a tener ese sitio. Y, en gene­ral, el meri­diano cero del pla­neta va a estar en el país más impor­tante o más influ­yente, que es otra pista de la ambien­ta­ción que se puede dejar caer desde la página de mapas.

En gene­ral, tus lec­to­res están acos­tum­bra­dos a usar la geo­lo­ca­li­za­ción del móvil hasta para ir a mear, no van a asus­tarse si pones coor­de­na­das geo­grá­fi­cas. Estoy con­ven­cida de que la nues­tra es la pri­mera gene­ra­ción de la his­to­ria en la que la gente nor­mal sabe inter­pre­tar tan bien un mapa. Así que no te cor­tes.

Lo mejor es pasarte un rato viendo mapas his­tó­ri­cos para ins­pi­rarte. A veces las esca­las son más intere­san­tes que los mons­truos mari­nos.

ELEGIR UNA ESCALA

La escala que uses en el mapa tiene que adap­tarse a la his­to­ria que vas a con­tar. Si tus hob­bits no salen de la Comarca, igual no hace falta poner un mapa en el que se vea Mor­dor. Que no digo que no pue­das poner tu Tie­rra Media entera para crear hype y sen­tido de la mara­vi­lla, pero ase­gú­rate de aña­dir otro sólo de la Comarca con un car­te­lito que diga «Aquí hay media­nos».

Por­que, aun­que ten­gas car­to­gra­fiado todo tu pla­neta ima­gi­na­rio, tam­poco es nece­sa­rio sacar todos los mapas al prin­ci­pio, en el pri­mer libro de tu increí­ble hep­ta­lo­gía. Es buena idea guar­dar­los hasta que los nece­si­tes de ver­dad, cuando expan­das la his­to­ria y tus per­so­na­jes via­jen, aun­que sólo sea por­que te da mar­gen para hacer correc­cio­nes. Una vez que los ense­ñas, si los cam­bias, lo más pro­ba­ble es que venga algún listo a decirte que en el epi­so­dio BF12 esta­bas com­ba­tiendo con­tra unos bár­ba­ros a lomos de un caba­llo indio con alas, pero en la escena siguiente, que­rida, esta­bas cla­ra­mente a lomos de un caba­llo árabe con alas. ¿Quie­res expli­cár­noslo?

Sí, por supuesto que lo hizo un mago.

Voy a ter­mi­nar con algu­nos ejem­plos. Para una ciu­dad o una región pequeña nece­si­tas un mapa a gran escala; el terri­to­rio total repre­sen­tado no va a ser muy grande pero pue­des poner muchos deta­lles. Usa una escala entre 1:5.000 y 1:50.000 o añade una línea de un cen­tí­me­tro en el mapa y pon que equi­vale a cin­cuenta o qui­nien­tos metros, o lo que corres­ponda al número que eli­jas.

Para mapas de paí­ses o reinos de tamaño nor­mal es mejor usar una escala inter­me­dia; entre 1:50.000 y 1:500.000. En este caso, cada raya de un cen­tí­me­tro estará entre medio kiló­me­tro y cinco kiló­me­tros en el mundo real.

Para exten­sio­nes que van desde paí­ses gran­des a con­ti­nen­tes, o hasta un pla­nis­fe­rio com­pleto, el mapa nece­sita una escala pequeña. El terri­to­rio repre­sen­tado puede ser gran­dí­simo, pero el mapa que­dará menos deta­llado: pue­des poner una ciu­dad por país (la capi­tal) y el río y mon­ta­ñas más impor­tan­tes en cada caso, pero nada más, por­que no caben. El rango de esca­las irá entre 1:500.000 y 1:50.000.000 y nues­tra línea de un cen­tí­me­tro en el mapa medirá entre cinco y qui­nien­tos kiló­me­tros sobre el terreno. (Sí, hasta los pla­nis­fe­rios ten­drían que lle­var siem­pre escala , sobre todo si tu mundo tiene un tamaño dis­tinto a la Tie­rra).

La escala fun­ciona un poco como el nivel de zoom en una ima­gen, que cuanto más te acer­cas, más cosas pue­des ver. Si nece­si­tas ejem­plos prác­ti­cos, es buena idea ins­ta­lar Goo­gle Earth. El pro­grama tiene una escala grá­fica incor­po­rada que va cam­biando según aumen­tas o redu­ces la alti­tud de la cámara, así que es muy fácil hacerse una idea de cuál nece­si­tas para tu país ima­gi­na­rio, si es más o menos del tamaño de Ita­lia, por ejem­plo. Sólo tie­nes que cen­trar el mapa en Ita­lia y la escala corres­pon­diente sale en la parte infe­rior izquierda de la pan­ta­lla. (Si no apa­rece a la pri­mera, puede que ten­gas que acti­var la casi­lla corres­pon­diente en el menú Ver).

Una vez ele­gida la escala es impor­tan­tí­simo man­te­nerla. El de la cita de los Sim­psons que puse antes se va a dar cuenta si la cam­bias a lo tonto. Yo me voy a dar cuenta. Así que apro­vé­chala, que a la larga te va a aho­rrar tra­bajo, en serio. Cuando la ten­gas ele­gida, en tu mapa de escala 1:100.000, siem­pre vas a a saber que esos dos pue­blos que has dibu­jado a diez cen­tí­me­tros de dis­tan­cia están sepa­ra­dos diez kiló­me­tros en la “reali­dad”. Un per­so­naje que salga cami­nando desde uno tar­dará un par de horas en lle­gar al otro y un men­sa­jero a caba­llo puede estar allí en quince minu­tos. La gente puede ir y vol­ver en el día, así que es pro­ba­ble que haya comer­cio y una sana riva­li­dad veci­nal, por­que están lo bas­tante cerca como para rela­cio­narse a menudo pero lo bas­tante lejos para no tener que com­pe­tir por los recur­sos (supo­niendo una ambien­ta­ción de la anti­güe­dad a lo medie­val, claro). Sólo con ele­gir la escala ya tie­nes medio world­buil­ding solu­cio­nado.

Creo que eso es todo por hoy. Pue­des dejar un comen­ta­rio si algo no ha que­dado claro y res­pon­deré en cuanto pueda.

La semana que viene habla­re­mos de mon­ta­ñas.

Los mapas han de apor­tar algo a la his­to­ria a la que acom­pa­ñan. Da igual que sean boni­tos o no, tie­nen que dar infor­ma­ción útil a tus lec­to­res. Y la infor­ma­ción más impor­tante que con­tiene un mapa es el tamaño del lugar que repre­senta. Eso es justo lo que hace la escala. Cuando se trata de mapas del mundo real más o menos tene­mos una idea del tamaño de los terri­to­rios que des­cri­ben (que no siem­pre es correcta; algu­nas pro­yec­cio­nes car­to­grá­fi­cas tie­nen pro­ble­mas de dis­tor­sión que sobre­rre­pre­sen­tan unos paí­ses y mini­mi­zan otros, pero eso lo dejo para otro día). La escala siem­pre viene bien, pero no es impres­cin­di­ble por­que ya nos hemos encon­trado antes mapas de la Tie­rra y sabe­mos que Aus­tra­lia es más grande que Menorca. Reco­no­ce­mos las for­mas de los con­ti­nen­tes por­que las hemos visto desde antes de poner el pie en un cole­gio.

Con los mapas ima­gi­na­rios esta ven­taja se esfuma. Sin refe­ren­cias cla­ras es impo­si­ble saber si eso que tie­nes delante es el mapa­mundi de un pla­neta entero o si es del tamaño de Mur­cia, por ejem­plo.

¿Y qué pasa si no pones escala? Pues que es muy fácil que ten­gas pro­ble­mas de escala, valga la rebuz­nan­cia. Me explico. Hay for­mas de hacerse una idea apro­xi­mada del tamaño del esce­na­rio en el que se desa­rro­lla una his­to­ria sin tener el mapa delante, como las des­crip­cio­nes y la cro­no­lo­gía interna, o el tiempo que tar­dan los per­so­na­jes en lle­gar de un punto a otro. O la velo­ci­dad a la que vuela un grajo desde Fres­qui­lan­dia, en el norte, hasta Punta Chan­cleta, en el sur, para anun­ciar que hace un frío del carajo.

(Es una noti­cia impor­tante y el pobre grajo hace todo lo que puede, ¿vale?).

Como digo, según lees, vas echando cuen­tas. Tie­nes un mapa pre­cioso, sin escala pero con unas líneas de costa muy foto­gé­ni­cas y con todos los extras: las Mon­ta­ñas de la Locura, las Cié­na­gas de la Per­di­ción, el Desierto de los Sudo­res, etc. Ade­más se ven otras cua­tro o cinco cor­di­lle­ras inter­mi­na­bles que se cru­zan entre sí y dos o tres ríos con pinta de Ama­zo­nas. Pero con las pis­tas en el texto te sale que el mapa sí que era del tamaño de Mur­cia, des­pués de todo.

Que Mur­cia es muy her­mosa, ojo, pero no le cabe den­tro tanta geo­gra­fía.

Y tu mapa tiene un pro­blema serio de escala. Lo con­tra­rio tam­bién ocu­rre, claro, pasarse de fre­nada y tener a tus per­so­na­jes vagando por un terri­to­rio impo­si­ble­mente grande, sin tener en cuenta los meses que se van a pasar de viaje y todos los pro­ble­mas de logís­tica aso­cia­dos. Y la épica tam­poco depende de la escala, pero hay que bus­car un equi­li­brio entre las dos situa­cio­nes. Por eso es impor­tante un mapa bien hecho, que pri­mero va a bene­fi­ciar a quien escribe. Aco­tar el espa­cio te aho­rra pro­ble­mas a la larga. Y en esta fase da igual que el mapa sea un boceto en una ser­vi­lleta.

TIPOS DE ESCALAS

La escala de un mapa es la pro­por­ción que existe entre las dis­tan­cias repre­sen­ta­das en él y las dis­tan­cias que hay sobre el terreno en el mundo real. En un mapa ideal que fuese igual de grande que su terri­to­rio (una idea estu­penda para usar en fic­ción, por cierto) la escala sería de 1:1. Un mapa más mane­ja­ble que fuese la mitad de grande que el terreno que des­cribe ten­dría una escala de 1:2. En un mapa cien veces más pequeño la escala sería de 1:100 y así suce­si­va­mente. En la prác­tica, esas esca­las son poco úti­les, la dife­ren­cia suele ser bas­tante más grande. Para que os hagáis una idea, los mapas esco­la­res de la penín­sula ibé­rica sue­len estar hechos a una escala de 1:1.500.000.

Las esca­las numé­ri­cas tam­bién se pue­den poner en forma de frac­ción: 1/10.000, pero la nota­ción con los dos pun­tos es más corriente.

En el fondo, se escri­ben así para no tener que andar com­pli­cán­dote la vida con deci­ma­les, por­que todas las esca­las car­to­grá­fi­cas son de reduc­ción. Así que cuanto más grande sea el número des­pués de los dos pun­tos, menor es la escala. Un mapa a gran escala repre­senta un terri­to­rio pequeño con mucho deta­lle y un mapa a pequeña escala des­cribe un terri­to­rio enorme pero con pocos deta­lles. Sí, es un lío.

Este tipo de esca­las no suele lle­var uni­da­des por­que pue­des ele­gir la medida que quie­ras, siem­pre que la pro­por­ción se man­tenga. Un cen­tí­me­tro en un mapa a escala 1:100.000 corres­ponde a cien mil cen­tí­me­tros en la reali­dad (o un kiló­me­tro, para la gente de letras). Un milí­me­tro en el mismo mapa serían cien metros en la reali­dad.

Las esca­las numé­ri­cas son bas­tante moder­nas, de todos modos. Se pue­den usar sin pro­ble­mas para mapas de cien­cia fic­ción o de fan­ta­sía ambien­tada en el pre­sente, pero resul­tan un pelín anacró­ni­cas en his­to­rias pseu­do­me­die­va­les, por men­cio­nar alguna. En esos casos, creo que es mejor uti­li­zar una escala grá­fica, que es la que solían usar los mapas anti­guos. (O poner las dos a la vez, que tam­poco pasa nada).

Con el mapa de antes, el de la escala numé­rica de 1:100.000, basta con dibu­jar una línea de un cen­tí­me­tro de largo y poner debajo «1 km». O una línea que mida diez cen­tí­me­tros y des­pués indi­car que son diez kiló­me­tros, lo que quede mejor. Luego se puede ador­nar todo lo que quie­ras, o aña­dir varias esca­las grá­fi­cas con medi­das de lon­gi­tud dis­tin­tas: millas y kiló­me­tros, por ejem­plo. En los mapas anti­guos solían poner varias uni­da­des en la misma escala grá­fica por­que no había un sis­tema métrico uni­fi­cado. Y, como habla­mos de mapas fan­tás­ti­cos, pue­den ser total­mente inven­ta­das, claro.

Aquí lo impor­tante es recor­dar que con las esca­las grá­fi­cas siem­pre tie­nes que espe­ci­fi­car qué uni­dad de medida estás usando o no sir­ven para nada. Como ejem­plo de esto siem­pre pongo el mapa de Sty­ria que sale en La mejor ven­ganza, de Joe Aber­crom­bie. Se pasó años echando pes­tes de los mapas, diciendo que esta­ban muy bien como mate­rial de apoyo para auto­res, pero que era mejor no publi­car­los y, cuando deci­dió rom­per esa regla y sacar el pri­mero, hizo esto. Toda­vía no tengo muy claro si es por inope­ran­cia o si es un tro­leo nivel dios. ¿Qué nari­ces es eso, Joe? Da igual que pon­gas el com­pás todo chulo si fal­tan las uni­da­des.

Una ter­cera forma de seña­lar el tamaño que tiene un mapa es usar un marco que indi­que los gra­dos de lati­tud y lon­gi­tud. En un pla­neta que tenga el mismo tamaño que la Tie­rra, cada grado de lon­gi­tud, o de lati­tud sobre el Ecua­dor, va a medir unos 111,11 kiló­me­tros. Los gra­dos de lati­tud van hacién­dose más cor­tos según te acer­cas a los polos, por­que la Tie­rra es bási­ca­mente una esfera (esto es lo que genera la dis­tor­sión en los mapas de la que hablaba al prin­ci­pio), pero sir­ven para tener una idea apro­xi­mada de las dis­tan­cias.

Así que ese borde cua­dri­cu­lado que rodea a muchos mapas no está de adorno (como en el mapa de arriba, ¿eh, Joe?), sirve para indi­car coor­de­na­das y tamaño. Se puede aña­dir sin pro­ble­mas a mapas fan­tás­ti­cos para dar toda­vía más infor­ma­ción sobre tu mundo. No ten­gas miedo de ponerlo, así se podrá saber de un vis­tazo si tu país ima­gi­na­rio está muy al norte o muy al sur, por ejem­plo, algo impor­tante para cono­cer el clima o las horas de luz que va a tener ese sitio. Y, en gene­ral, el meri­diano cero del pla­neta va a estar en el país más impor­tante o más influ­yente, que es otra pista de la ambien­ta­ción que se puede dejar caer desde la página de mapas.

En gene­ral, tus lec­to­res están acos­tum­bra­dos a usar la geo­lo­ca­li­za­ción del móvil hasta para ir a mear, no van a asus­tarse si pones coor­de­na­das geo­grá­fi­cas. Estoy con­ven­cida de que la nues­tra es la pri­mera gene­ra­ción de la his­to­ria en la que la gente nor­mal sabe inter­pre­tar tan bien un mapa. Así que no te cor­tes.

Lo mejor es pasarte un rato viendo mapas his­tó­ri­cos para ins­pi­rarte. A veces las esca­las son más intere­san­tes que los mons­truos mari­nos.

ELEGIR UNA ESCALA

La escala que uses en el mapa tiene que adap­tarse a la his­to­ria que vas a con­tar. Si tus hob­bits no salen de la Comarca, igual no hace falta poner un mapa en el que se vea Mor­dor. Que no digo que no pue­das poner tu Tie­rra Media entera para crear hype y sen­tido de la mara­vi­lla, pero ase­gú­rate de aña­dir otro sólo de la Comarca con un car­te­lito que diga «Aquí hay media­nos».

Por­que, aun­que ten­gas car­to­gra­fiado todo tu pla­neta ima­gi­na­rio, tam­poco es nece­sa­rio sacar todos los mapas al prin­ci­pio, en el pri­mer libro de tu increí­ble hep­ta­lo­gía. Es buena idea guar­dar­los hasta que los nece­si­tes de ver­dad, cuando expan­das la his­to­ria y tus per­so­na­jes via­jen, aun­que sólo sea por­que te da mar­gen para hacer correc­cio­nes. Una vez que los ense­ñas, si los cam­bias, lo más pro­ba­ble es que venga algún listo a decirte que en el epi­so­dio BF12 esta­bas com­ba­tiendo con­tra unos bár­ba­ros a lomos de un caba­llo indio con alas, pero en la escena siguiente, que­rida, esta­bas cla­ra­mente a lomos de un caba­llo árabe con alas. ¿Quie­res expli­cár­noslo?

Sí, por supuesto que lo hizo un mago.

Voy a ter­mi­nar con algu­nos ejem­plos. Para una ciu­dad o una región pequeña nece­si­tas un mapa a gran escala; el terri­to­rio total repre­sen­tado no va a ser muy grande pero pue­des poner muchos deta­lles. Usa una escala entre 1:5.000 y 1:50.000 o añade una línea de un cen­tí­me­tro en el mapa y pon que equi­vale a cin­cuenta o qui­nien­tos metros, o lo que corres­ponda al número que eli­jas.

Para mapas de paí­ses o reinos de tamaño nor­mal es mejor usar una escala inter­me­dia; entre 1:50.000 y 1:500.000. En este caso, cada raya de un cen­tí­me­tro estará entre medio kiló­me­tro y cinco kiló­me­tros en el mundo real.

Para exten­sio­nes que van desde paí­ses gran­des a con­ti­nen­tes, o hasta un pla­nis­fe­rio com­pleto, el mapa nece­sita una escala pequeña. El terri­to­rio repre­sen­tado puede ser gran­dí­simo, pero el mapa que­dará menos deta­llado: pue­des poner una ciu­dad por país (la capi­tal) y el río y mon­ta­ñas más impor­tan­tes en cada caso, pero nada más, por­que no caben. El rango de esca­las irá entre 1:500.000 y 1:50.000.000 y nues­tra línea de un cen­tí­me­tro en el mapa medirá entre cinco y qui­nien­tos kiló­me­tros sobre el terreno. (Sí, hasta los pla­nis­fe­rios ten­drían que lle­var siem­pre escala , sobre todo si tu mundo tiene un tamaño dis­tinto a la Tie­rra).

La escala fun­ciona un poco como el nivel de zoom en una ima­gen, que cuanto más te acer­cas, más cosas pue­des ver. Si nece­si­tas ejem­plos prác­ti­cos, es buena idea ins­ta­lar Goo­gle Earth. El pro­grama tiene una escala grá­fica incor­po­rada que va cam­biando según aumen­tas o redu­ces la alti­tud de la cámara, así que es muy fácil hacerse una idea de cuál nece­si­tas para tu país ima­gi­na­rio, si es más o menos del tamaño de Ita­lia, por ejem­plo. Sólo tie­nes que cen­trar el mapa en Ita­lia y la escala corres­pon­diente sale en la parte infe­rior izquierda de la pan­ta­lla. (Si no apa­rece a la pri­mera, puede que ten­gas que acti­var la casi­lla corres­pon­diente en el menú Ver).

Una vez ele­gida la escala es impor­tan­tí­simo man­te­nerla. El de la cita de los Sim­psons que puse antes se va a dar cuenta si la cam­bias a lo tonto. Yo me voy a dar cuenta. Así que apro­vé­chala, que a la larga te va a aho­rrar tra­bajo, en serio. Cuando la ten­gas ele­gida, en tu mapa de escala 1:100.000, siem­pre vas a a saber que esos dos pue­blos que has dibu­jado a diez cen­tí­me­tros de dis­tan­cia están sepa­ra­dos diez kiló­me­tros en la “reali­dad”. Un per­so­naje que salga cami­nando desde uno tar­dará un par de horas en lle­gar al otro y un men­sa­jero a caba­llo puede estar allí en quince minu­tos. La gente puede ir y vol­ver en el día, así que es pro­ba­ble que haya comer­cio y una sana riva­li­dad veci­nal, por­que están lo bas­tante cerca como para rela­cio­narse a menudo pero lo bas­tante lejos para no tener que com­pe­tir por los recur­sos (supo­niendo una ambien­ta­ción de la anti­güe­dad a lo medie­val, claro). Sólo con ele­gir la escala ya tie­nes medio world­buil­ding solu­cio­nado.

Creo que eso es todo por hoy. Pue­des dejar un comen­ta­rio si algo no ha que­dado claro y res­pon­deré en cuanto pueda.

La semana que viene habla­re­mos de mon­ta­ñas.

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